Tendencias del empleo en el Perú

1 10 2007

El problema del empleo aparece constantemente sindicado como la principal preocupación de los peruanos en todas las encuestas de opinión pública. Ello tiene lugar aún así la economía peruana esté en auge -los resultados macroeconómicos obtenidos año tras año son relativamente satisfactorios- y haya más facilidades de empleo aquí que afuera. Lo que sucede es que no se percibe fehacientemente que la situación laboral ha mejorado en grado consistente durante los últimos años. Quizá se debe a que todos los sectores económicos no han crecido de la misma manera.Aplicada al caso peruano, la economía laboral puede ayudarnos a entender el mencionado problema del empleo, su persistencia y múltiples dimensiones, de manera rigurosa y cuantitativa. Asimismo, la economía laboral nos puede guiar hacia las mejores opciones políticas para aliviar la situación laboral de los peruanos.

Para Felipe Aguirre (Manpower), el área de la economía laboral en el Perú ha progresado enormemente en los últimos años, debido a la producción sustantiva de un gran número de investigaciones que nos ayudan a comprender mejor cómo funcionan los mercados laborales nacionales. Qué factores determinan la oferta y demanda laboral, cómo se explican los niveles de empleo, desempleo y subempleo en el Perú; cómo se explican las diferencias en las remuneraciones, entre otros, son algunos de los temas que ahora conocemos con mayor profundidad.

Se han identificado cinco grandes contrasentidos entre la educación y el mundo laboral, nudos que deben desenredarse si queremos articular la oferta educativa con la demanda laboral y además convertirnos en un país competitivo -un desafío urgente de cara al inmediato futuro globalizado.

El primer problema es la inadecuación entre la oferta y la demanda de empleo. En el Perú, la PEA crece anualmente en quinientos cincuenta mil personas, mientras que las personas adecuadamente empleadas aumentan en doscientos mil, creando un excedente de trescientos cincuenta mil personas que engrosan el desempleo y subempleo. Esto, a pesar de que la PEI (Población Económicamente Inactiva) se ha reducido.

El segundo problema es la ceguera ante los requerimientos de formación que urge el mercado laboral. Sólo dos millones de personas (16% de la PEA) pertenecen al sector moderno de las grandes y medianas empresas y el sector público, para los cuales está orientado el sistema educativo. Quedan otros 10 millones de trabajadores independientes, empresarios y trabajadores de las micro y pequeñas empresas que no son formados para esos marcos laborales. Presumiblemente, el empleo está en la pequeña empresa, en el sector servicios.

El tercer problema corresponde a la proporción entre técnicos y profesionales. En los países desarrollados, por cada cuatro especialistas o técnicos existe un profesional universitario. En el Perú, por cada dos universitarios hay un técnico, a la inversa de la realidad mundial.

El cuarto problema se deriva de la falta de información sobre carreras profesionales y técnicas, tasa de ocupación y remuneraciones, que hace que el sistema educativo sea estéril y estafe las ilusiones de los postulantes. Eso explica, por ejemplo, por qué hay cuarenta y tres mil estudiantes de Derecho y Ciencias Políticas, y cuarenta mil estudiantes universitarios de pedagogía primaria y secundaria (además de ochenta mil en los pedagógicos) -de los cuales ni el 5% va a conseguir trabajo bien remunerado en su profesión. La educación peruana aún usa patrones del siglo antepasado, con el predominio de los abogados, administradores y educadores, con poca presencia de ingenierías y carreras científicas -lo cual nos pone en desventajosa situación respecto de los retos que plantea el futuro.

Finalmente, el quinto problema es el resultado de la falta de información con respecto a las tendencias del mercado laboral planetario, que incluye el empleo transnacional por Internet o por teléfono para clientes en el extranjero, y también a los migrantes que se emplean en el exterior.

Nota: Este artículo fue elaborado tomando como insumo la ponencia de. Sr. Felipe Aguirre en la última conferencia Universidad-Empresa realizado por la Cámara de Comercio Española en el mes de septiembre.

Fuente: Universia Perú





Salario Ético

1 10 2007

Por Rodrigo Díaz

Hace unas semanas, el obispo Alejandro Goic, presidente de la Conferencia Episcopal chilena, señaló que le gustaría que el país acordara la creación de un “salario ético”. La declaración causó tal revuelo, que instaló una fuerte polémica pública, al punto que la presidenta Michelle Bachelet decidió formar una Comisión de Equidad, de 42 miembros entre los que se cuentan técnicos, políticos y académicos, e incluso el ex candidato presidencial (y rival de Bachelet en las últimas elecciones) Joaquín Lavín, los cuales tienen que presentar propuestas en marzo de 2008. En Chile, el salario mínimo acaba de ser reajustado a US$ 237, quedando a una distancia de sólo US$ 71,8 del ingreso que requiere una familia del quintil más pobre para alcanzar la línea de la pobreza. Es que lo propuesto por la Iglesia Católica chilena recupera el sentido más noble del concepto de “salario mínimo”: no ser un “piso” burocrático, sino el ingreso mínimo para sobrevivivir normalmente. Si bien es paradójico que esta discusión surja en Chile, en donde esta brecha es la menor de toda la región, es también la nación en que más plausiblemente se puede cerrar, ya que es la única diferencia inferior a US$ 100 en Latinoamérica.

Fuente: AmericaEconomia.com