Es posible agilizar el gasto público y mantener su calidad a la vez

15 05 2007

La ministra de Transportes, Verónica Zavala, criticó que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) haya sido muy riguroso en aprobar los proyectos de inversión pública, lo cual ha impedido que estos se realicen con celeridad. “Existe un nivel de sofisticación (en el SNIP) como para que no haya ni la sombra de un culpable en la calle, lo que ha hecho que haya muchísimos inocentes en la cárcel”, manifestó. (Gestión)

El SNIP funcionó como un buen filtro mientras se mantuvieron las condiciones iniciales de su diseño: escasos recursos y muchas necesidades. Hoy, las necesidades no son menores, porque mientras no hubo recursos el Estado actuó como perro del hortelano y no invirtió ni dejó que los privados lo hicieran. La diferencia es que hoy sí hay recursos. El problema es que el SNIP se ha sofisticado y sus sectoristas son más exigentes. A menudo, dejan de lado la intuición, se fijan sólo en formalismos y retrasan los proyectos. Y esta lentitud del sistema nos está pasando factura. El déficit en la capacidad de gestión de los gobiernos subnacionales ha agravado la brecha que el sistema fue cavando. Y si bien los cuellos de botella son coyunturales, no pueden ignorarse. Lo urgente es agilizar el SNIP flexibilizándolo temporalmente y cuidando la calidad del gasto con medidas de control complementarias. Luego: mejorar la capacidad de gestión de los gobiernos subnacionales, reducir la discrecionalidad de los sectoristas y los tiempos de las etapas, estandarizar los procesos y encargar un estudio para el mejoramiento de la calidad de la inversión pública en el Perú.

La inversión en infraestructura pública ha sido insuficiente en las últimas dos décadas. Basta con ver la magnitud de la brecha de inversión (US$22,800 millones), concentrada en provincias (73%). Mientras no se cierre esta brecha, la presión derivada de la insatisfacción ciudadana (falta de infraestructura, altos impuestos, baja cobertura y mala calidad de los servicios públicos, y reiterados casos de corrupción y malversación en el Estado) aumenta el riesgo de que las autoridades políticas terminen pateando el tablero.

Recordemos que ya van 10 meses de gobierno de hacer poco o nada en materia de infraestructura. Y la combinación de expectativas ciudadanas insatisfechas y nerviosismo político podría ser explosiva, llevándonos a un carnaval de gasto e inestabilidad económica que nadie desea.
Que el árbol no nos impida ver el bosque. Es posible superar los problemas operativos para agilizar el SNIP e implementar medidas adicionales de control de la calidad del gasto a partir de 2 cosas: la definición de “perfil integral” que el MEF puede coordinar y los mecanismos de control en los que la Contraloría y el Ejecutivo deben ser garantía de la correcta ejecución de las obras.

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No es una coincidencia que ahí donde menos infraestructura hay las simpatías electorales en la última elección presidencial se hayan volcado hacia el candidato que exhibió un discurso más crítico de la
inacción del Estado.
10 meses después, las carencias no se han superado ni parecen en camino a hacerlo.
La presión es mayor por la disponibilidad de recursos y la incapacidad de usarlos.

Fuente: IPE Instituto Peruano de Economía

Artículo en formato .PDF: es_posible_agilizar_el_gasto_publico_y_mantener_su_calidad_a_la_vez.pdf

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