La correlación entre las antiguas y nueva tecnologías

18 07 2007

Buen día a todos, buscando un poco por la red, me encontré con un artículo publicado por la APEL Asociación de Proveedores de E-learning, en el que hacia referencia en como es que las tecnologías antiguas son la base para la construcción de las nuevas o como apoyo en la transición hacia la modernidad.

Les dejo el artículo:

Se busca herramienta nueva para metodología vieja 

¿Nunca te has parado a pensar por qué las teclas de tu teclado tienen ese orden? No sin razón podemos plantear que quizás sea porque así estaban dispuestas en las máquinas de escribir, sin embargo, ¿por qué las ordenaron así? 

Para los que en estos días estamos oyendo hablar del “fenómeno QWERTY”, del que en su día ya escribiera Jorge Rey Valzacchi, y al que se refería Seymour Papert en su libro “Desafío a la mente” (Ed. Galápagos, Buenos Aires, 1981), sabemos de qué estamos hablando.

Este fenómeno hace referencia a la pregunta con la que comenzábamos acerca de la extraña disposición de los caracteres alfabéticos de nuestro teclado. Y es que esta curiosa disposición se ideó para que las primeras máquinas no se atascaran en su uso. Pues bien, el teclado de nuestro equipo es heredero de esa disposición y de ahí el nombre que se le da a este fenómeno, pues hace referencia a la sucesión de las teclas de la segunda fila del lado izquierdo del teclado (QWERTY).

Este fenómeno en esencia se refiere “al lastre mental que provoca que apliquemos nuevas tecnologías con viejas metodologías”. Si nos paramos a pensar, los que trabajamos en el campo del e-learning nos encontramos con este fenómeno a diario al comprobar cómo nuestros cursos, aunque nos enorgullezcamos de presentarlos en formatos electrónicos cada vez mejores y más atrayentes visualmente, son una formación lineal tal y como sucedería en una clase presencial. No es que estemos diciendo que esto no sea formación, pero no deberíamos llamarla e-learning ya que éste va mucho mas allá, tanto a nivel metodológico como en cuanto a las relaciones y las formas de aprendizaje.

El usuario se limita a leer los documentos que les presentamos, y en el mejor de los casos a oír o ver algunos vídeos, de manera totalmente lineal y posibilitando pocas de las ventajas que nos pone a nuestro alcance el e-learning.

Entonces, estamos frente a más de lo mismo pero con otra imagen. Para nada supone un giro en los estilos de aprendizaje, tal y como requiere una formación de esas características. Mucho menos supone un cambio de mentalidad en la enseñanza, sino todo lo contrario; perpetuamos un estilo y simplemente estamos cambiando el envoltorio de presentación.

A menudo enlatamos cursos unos tras otros sin pararnos a pensar en que la metodología debe ser la adecuada a los contenidos propuestos, o si las actividades que proponemos suponen realmente un aprendizaje para nuestros usuarios, más allá de una tarea repetitiva y mecánica de copiado. Tampoco nos paramos a revisar el tipo de discusión crítica que va a llevar el curso, ni de qué debate (abierto, por supuesto) va a incluir para guiar a los usuarios en el aprendizaje en el que deben investigar y sacar sus propias conclusiones para poder compartir con el resto de usuarios.

Pasamos muchas cosas por alto porque tenemos una herencia como la del teclado, usamos recursos o metodologías viejas en nuevas formas de aprendizajes. Algo esta fallando, y no es el formato que tan bonito presentamos, sino el uso que le estamos dando a esta serie de herramientas de las que deberíamos saber sacar mayor provecho, aunque en materia de colaboración se esté avanzando bastante desde que hablamos de la famosa Web 2.0, y afortunadamente estemos abriéndonos ante un amplio abanico de posibilidades aún por explorar.

Creemos que enlatando cursos de manera multimedia conseguimos hacer e-learning, y estamos muy equivocados. No basta con crear cursos multimedia que no garantizan una calidad, sino dotarlos de un formato adecuado para que puedan ser utilizados con diferentes metodologías propias del e-learning.

Volvemos entonces al tema de la máquina de escribir. Hasta que no rompamos de manera radical y alguien proponga una distribución lógica para los caracteres de nuestro teclado, hasta que no pensemos de manera crítica del porqué de las cosas, seguiremos inmersos en el “fenómeno QWERTY”, y no aprovecharemos las múltiples posibilidades que nos ofrece el e-learning y las diversas herramientas que surgen día a día en la sociedad actual.

Debemos calzarnos un sombrero distinto para los nuevos aires que soplan en nuestro contexto o de lo contrario, seguiremos quejándonos en silencio cada vez que torcemos el dedo meñique al pulsar la letra A de mi teclado.

Autor: Gloria L. Morales – Coordinadora de Formación – Ánfora Formación

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