Alberto Coto: Cuando era niño ocultaba mi habilidad de cálculo

11 12 2007

En estos tiempos en que las computadoras hacen todo, la gente se está olvidando de calcular. Una suerte de calculadora humana, Alberto Coto estuvo en Lima, invitado a la Feria del Libro Ricardo Palma. Es autor de Entendimiento mental, sobre el uso del cálculo para fortalecer la mente.

“En el colegio mi comportamiento era muy bueno, derivado de una fuerte introversión sobre todo en la etapa de niño, debida, probablemente, a mi habilidad innata relacionada con el cálculo. Mis notas eran regulares. Era mi manera de ocultar mi habilidad”, recuerda Alberto Coto.

¿Cómo aprendió a calcular?
Con cinco o seis años, jugando a las cartas, en mi casa. Desde ese momento los números se convirtieron en juguetes. Jugaba con ellos constantemente, antes de dormir, o en el colegio -si estaba en una clase de lengua, estaba distraído haciendo cálculos-. Con las placas de los autos siempre jugaba, los multiplicaba, sumaba, dividía; todo mental.

¿Cuándo hizo pública su habilidad?
En un programa de TV, cuando tenía 25 años, vi que yo calculaba bastante más rápido que el ganador. Él multiplicó dos números de siete dígitos. Iba escribiendo el resultado. Tardó 2 minutos 40 segundos. Yo lo hice en 40 segundos.

¿Y qué hizo?
Fui a concursar. Yo pensaba que, en España -en esos años éramos como 40 millones-, con mi velocidad de cálculo podía estar entre los 100 más veloces. Pero comencé a documentarme y llegué a la conclusión de que nadie había sumado o multiplicado más rápido. He batido dos récords Guiness, he ganado un campeonato mundial de cálculo, tengo varios títulos mundiales más. Ahora me dedico a dar conferencias, escribo libros que potencian la parte mental y la concentración.

¿Nadie le ha pedido sus servicios para algún trabajo especial?
Sí. Lo más destacado ha sido en criptografía, protección de datos secretos. Amparándome en mi habilidad de cálculo podría encontrar algún algoritmo para acceder a números primos. Lo que pasa es que es un campo que exige dedicación absoluta y el coste de oportunidad sería muy alto. Por ello tengo también facetas pedagógicas, escribo, hago cursos ‘on line’, viajo mucho, cosa que me fascina. Dedicarme a la criptografía sería estar encerrado y a mí me gusta vivir, salir, conocer gente.

Supongo que la gente siempre lo anda retando. 
Es muy típico en escolares. El otro día, un chico me preguntó ‘siete mil cuatrocientos cincuenta y ocho por siete mil cuatrocientos cincuenta y ocho’. Le dije: ‘siete mil cuatrocientos cincuenta y ocho al cuadrado’. La reacción del niño fue: ‘¡Ala!’. Son muy inocentes. Los más chicos dicen cosas como ‘¡mil por mil!’.

¿Alguna vez se ha equivocado?
Una vez se produjo una situación en un programa concurso en España. La presentadora no debió entender bien la prueba que íbamos a hacer y a una señora le preguntó su fecha de nacimiento, esperando que yo le dijera el número de segundos que llevaba vividos. Eso no estaba previsto. Podía haberlo calculado, pero estando en directo en TV ya se imagina el bloqueo que me dio.

¿Y qué hizo?
Uno usa su experiencia. Y dije algo como ‘ciento cincuenta y siete millones. (siguen números), aproximadamente, teniendo en cuenta los bisiestos’. El presentador lanzó una exclamación: ‘¡señora, qué mayor es usted!’. Ese número, traducido en años, era cinco. Y la señora tenía 61. Pero, bueno, no fue un error sino, más bien, una salida.

¿Cuál ha sido el reto mayor?
En el campeonato del mundo hubo que multiplicar diez veces dos números de ocho dígitos. Y una vez, en mi casa, hice una multiplicación de dos números de 30 dígitos. El resultado tiene 60 dígitos. Es una locura. Me tomó 21 minutos.

O sea que mantuvo la concentración 21 minutos, sin soltar el cálculo.
Así es. Hay otras operaciones que hago automáticamente, como raíces cúbicas con resultado de dos dígitos o decir qué día de la semana fue una fecha cualquiera.

¿Ha competido contra máquinas?
Muchas veces. En algunas pruebas doy el resultado antes de que la persona termine de meter los datos en la calculadora. Una vez pasó que me dieron una operación cuyo resultado era de 16 dígitos, pero el programa que habían preparado recogía catorce. Eso significaba que los últimos dos aparecían por aproximación. Entonces, cuando los resultados no coincidieron, la gente pensó que había fallado. Pero las unidades y las decenas son lo más fácil de comprobar. El periódico tituló: ‘Alberto Coto derrota a Bill Gates’.

Fuente: http://www1.peru21.com/P21Impreso/html/ImP2EntrevistaIndex.html


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14 11 2010
Nick Jalilvand

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