El desafío de crear una “marca país”

21 06 2008

La creación de una “marca país” no es tarea sencilla. Si bien se aplican los mismos conceptos del marketing tradicional, muchos gobiernos pueden cometer errores al diseñar la estrategia de posicionamiento de su país en el mercado internacional. Así, el deseable objetivo de atraer nuevas inversiones y mejorar la  competitividad puede terminar en fracaso y –lo que es peor- en dinero público tirado a la basura.

Según Roberto Friedmann, profesor de marketing de Terry College of Business de la Universidad de Georgia, uno de los errores más comunes es construir la imagen de marca sobre bases aspiracionales antes que las fortalezas reales del país. Sobre este tema, y sobre la relación que existe entre los consumidores y la “marca país”, habló en esta entrevista con AméricaEconomía.com.

– ¿Cómo beneficia la marca-país a los gobiernos y países?
La “marca país” es algo muy útil para un gobierno, sobre todo para atraer inversiones, pero hay que hacer bien los deberes. Uno no le puede contar a la gente “A” cuando la realidad es “B”, no puedes engañar. Hay países que dicen que quieren atraer inversiones extranjeras, pero es tanta la burocracia y los desincentivos, que toda esa campaña que se puede haber hecho fue finalmente una pérdida de plata. Lo mismo pasa con las marcas y productos, si piensas que la Tienda X es buena, pero un poco cara, y yo insisto en hablarte que tiene precios muy económicos, ese significado tú no lo vas a procesar. Y al no procesarlo, claramente estás perdiendo tu dinero en una publicidad mal enfocada.

– ¿Y la estrategia de marketing?
Es exactamente igual a manejar una marca de bebida refrescante o de una tienda, hay que manejarla con los mismos conceptos del marketing.

– ¿Cuáles son los errores más comunes?
He visto ejemplos pésimos como el de mi mismo país, Uruguay, donde el tema se ha manejado muy mal y de forma aspiracional. “Nos gustaría que la gente nos viera de tal manera”, cuando en realidad hay que ver primero cómo la gente nos ve, luego ver la brecha entre la realidad y lo que nos gustaría. Y entonces buscar los elementos necesarios para tangibilizar esta idea.

– ¿Cómo influye la imagen de un país en los consumidores?
El país origen de algunos productos es un factor determinante a la hora de comprar. En EE.UU. los autos coreanos están ofreciendo garantías por 10 años, cuando la norma es de tres. La señal que están mandando al mercado, es que “nosotros los autos coreanos tenemos tal calidad, que estamos dispuesto a dar esa garantía”. Entonces el “Made in Corea” ya no es señal de un producto de inferior calidad.

– ¿Qué pasa con el rol del significado psicológico que los consumidores le atribuyen a una marca?
Este significado varía de una persona a otra, lo que interesa es poder identificar grupos que manejen significados similares. En base a eso nosotros podemos hacer una campaña publicitaria. Lo interesante es que hay muchos significados que tú derivas del producto en sí, cómo se ve o cómo sabe, pero muchos otros que tú le adscribes al producto. Por ejemplo, tú piensas que un modelo de auto es sexy, el auto por sí  mismo no lo es, eres tú quien le otorgas esa cualidad. Y es sobre la base de esos datos que después puedo publicitar mejor esa marca o producto, y no según lo que yo creo de él.  

– ¿Cómo se hace para cambiar una percepción como esa?
Es muy difícil, pero se puede hacer, es lo que llamamos un trabajo de reposicionamiento. Uno no puede ser más realista que el rey. Si el 80% de la gente ve que la marca es utilitaria, y yo quisiera cambiarla a una marca de lujo, en ese caso es muy difícil cambiar la percepción colectiva.  Ahora, si radicalmente cambio el producto y la estrategia de distribución, se puede conseguir. Sin embargo, puede ser muy caro y no resultar, pero cuando funciona te estira la vida del producto.

Lo que ellos quieren 
– ¿Qué descubrimientos ha hecho o encontrado en sus investigaciones respecto del significado que le otorgan los consumidores a un producto?
Sabemos que varía sobre todo en cuanto al contexto, y también según el sexo. Las situaciones impactan de diferentes maneras. Por ejemplo, el consumo en un restaurante varia según si la gente está de vacaciones o no. O si se trata de un obsequio, muchas veces no regalamos las marcas que solemos consumir y que nos satisfacen. Para no dar la impresión de que somos avaros, obsequiamos por ejemplo un vino más caro del que compramos habitualmente; ahí el producto toma un significado diferente.

– ¿Cómo influye el contexto cultural en el consumo?
Las percepciones cambian mucho dependiendo del país. Un claro ejemplo de esto es lo que pasa con los automóviles Volkswagen, que en Alemania es considerado un auto utilitario y accesible, mientras que en otras partes se ve como un invento estupendo de ingeniería alemana.

Fuente: http://beta.americaeconomia.com/mba/el-desafio-de-crear-una-marca-pais.html


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