Perú: la otra crisis

17 11 2008

Alan García no puede olvidar que muchos votaron por él con las narices tapadas y contra sus propios juramentos de nunca más hacerlo, sólo para evitar un mal mayor: la elección de Humala.

Socio del Estudio Navarro, Ferrero & Pazos. Fue ministro de Comercio Exterior y Turismo durante el gobierno de Alejandro Toledo.

Alfredo Ferrero: Socio del Estudio Navarro, Ferrero & Pazos. Fue ministro de Comercio Exterior y Turismo durante el gobierno de Alejandro Toledo.

Las cosas pintaban bien; Alan García, elegido presidente por segunda vez demuestra, un buen y responsable manejo macroeconómico. Recibe un país en crecimiento con Toledo y mantiene esa tendencia. Consolida el TLC con EE.UU., se convierte en un promotor de la inversión privada y conquista el investment grade. Después de un primer gobierno horroroso este converso al liberalismo logra mostrar a los inversionistas del mundo un gobierno exitoso en un país atractivo.

Incluso su gabinete venía funcionando dentro de lo normal. Con la excepción de algunos sobresaltos en la cartera de Interior -por culpa de unas radiopatrullas que no terminaban de comprarse-, tenía pocos sobresaltos. Casi no necesito hacer cambios ministeriales en estos dos años y tanto de gobierno.

Sin embargo, el escarnio hoy es otro: el fuerte deterioro del escenario económico global coincidió con la intensificación de problemas internos. El ministro de Salud perdía la pelea política y comunicacional contra los médicos que llevaban más de una veintena de días en huelga, mientras que en el sector de hidrocarburos se multiplicaron los rumores de empresas sin credenciales ni respaldos, ganaban el derecho a participar en la exploración de lotes en manos de la estatal Petroperú. La situación explotó un domingo cuando un ex ministro del Interior, Fernando Rospigliosi, hace público un audio que relaciona a un ex ministro, Rómulo León, y al vicepresidente del Directorio de Petroperú, Alberto Quimper, en posibles contubernios y enriquecimientos ilícitos gracias al otorgamiento de licencias petroleras. Un complicado lío de relaciones e influencias de funcionarios públicos que se fue extendiendo y que en un momento refieren al primer ministro Jorge del Castillo. Aunque no hay pruebas de esto último, el gabinete cae: cinco ministros y el mismo primer ministro deben dejar sus puestos.

García no puede olvidar que muchos votaron por él en la segunda vuelta presidencial con las narices tapadas y contra sus propios juramentos de nunca más hacerlo, simplemente para evitar un mal mayor: que Ollanta Humala hubiese sido elegido. Con los actos de corrupción del primer gobierno de García aún en la memoria, ni la población ni la prensa dejarán pasar alguna falta al gobierno del APRA.

No obstante, el nuevo gabinete determina en gran parte el escenario en que se van a jugar las cartas para suceder a García en 2011. La salida de Del Castillo, quien era una de las opciones más mencionadas para su sucesión, posiblemente impida que lo sea. Su cargo fue asumido por el centroizquierdista Yehude Simón, hombre controversial por sus ideas y vínculos con el terrorismo en el pasado, pero que se convirtió en un eficiente, pragmático y concertador presidente de la Región de Lambayeque. A él habría que sumar varios probables candidatos en la derecha o centroderecha: Keiko Fujimori (hija del ex mandatario hoy preso), Lourdes Flores y Alejandro Toledo compiten por ese espacio. Mientras, la izquierda sigue monopolizada por Humala.

El espacio que no tiene un claro representante es la centro-izquierda racional, moderna -tipo Lula, Lagos, Tabaré- con propuestas y alternativas de desarrollo y proyección social. Ollanta Humala quiere moverse también a ese espacio, pues sabe que su discurso radical le permite llegar a segunda vuelta, pero no ganarla. Toledo, como ex presidente y con el apoyo de la centroderecha en la mano, también busca esa posición.

El APRA, sin nombres entre manos, buscará una alianza. Su apoyo será muy importante para quien pretenda ganar en 2011 y para cumplir el deseo de García de volver a elegirse para 2016. Además, del nuevo primer ministro, García coquetea con el actual alcalde de Lima, Castañeda Lossio, hombre de pocas palabras pero de consistente aprobación. No obstante, es posible pensar que puede aparecer otro outsider que conquiste el apoyo oficialista sin venir de las lides del gobierno. Posiblemente no sea bueno esperar mucho: la crisis económica, aunque pilla bien parado a Perú, el país podría tener efectos a través de las caídas en las remesas, en el precio de los metales, en los volúmenes exportados y los flujos de inversión. Aunque Perú seguirá siendo un país atractivo para invertir y de alto potencial, el escenario podría acentuar las demandas sociales, favoreciendo el juego para los antisistema. El escenario 2011 no está tan lejano y lo que se planifique hoy será clave para el desenlace electoral.

Fuente: http://beta.americaeconomia.com/revista/160999-Per%C3%BA-la-otra-crisis.NotaRevista.note.aspx


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